sábado, 31 de enero de 2009

Muchas veces me pregunto…

Muchas veces me pregunto si alguien se fijará en mis gestos, mis reflexiones, pensamientos… como suelo yo hacer y también me pregunto si apareceré reflejado en los escritos de alguien, como mucha gente aparece en algunos de los míos. Que opinión se tiene de mí, qué suscita mi presencia, qué sensaciones dejo… A veces me pregunto también cómo sería convivir con esa continua información sobre uno mismo.
Hoy he quedado con una buena amiga y luego han venido también una pareja amiga nuestra ya para cuando habíamos pagado las consumiciones que habíamos tomado. Decían que nos llevaban a casa y nos hemos quedado un buen rato dentro del coche, allí hablando y diciendo chorradas. También hemos visto a dos antiguos compañeros del colegio, que si iban de la mano, que si uno de ellos tenía novia… En fin…
En eso, delante del coche de mi amigo ha ido a aparcar un coche, un Mercedes. Mientras aparcaba, mi amigo empezó a avisar de lo que iba a venir: "A que me da, a que me da…" Y plas, al final le ha dado. La novia de mi amigo y también amiga ha tocado el claxon, indignada.
Para cuando ha salido la pareja que ocupaba ese Mercedes, que no ha pedido perdón ni nada, la novia de mi amigo y también amiga se ha puesto: "Se lo voy a rayar, va a haber raya…" Y mi amigo: "No. pero, ¿qué dices?, no, ni se te ocurra…" O algo parecido, vaya.
La conversación ha seguido un rato más y al final, no recuerdo cómo (no deja de ser un nimio detalle…), imagino que la amiga con quien había quedado, dándose cuenta de la hora que era, hemos emprendido la marcha.
Para ese momento ya se me había ocurrido la idea. No sé si por hacer la gracia, por hacer lo que la novia de mi amigo y también amiga quería hacer y no iba a poder, si por sacar mi parte más pasional… No lo sé. Rápidamente he cogido la manivela, he bajado la ventanilla y mientras mi amigo maniobraba para salir he escupido hacia el coche que había pegado al de mis amigos, dándole entre el maletero, puerta y ventanilla traseras. Las risas no se han hecho esperar.
Y tras llegar a casa, cenar y ya a punto de dormir, aquí estoy preguntándome si alguien se fija como yo en los gestos, reflexiones y detalles, si alguien reflexionará sobre mi acción, si le dará significado y si alguien (bastante improbable), dejará algo escrito sobre ella…

lunes, 1 de diciembre de 2008

¿Aún te ilusionas con cosas así?

Tiempo de ilusionarse, tiempo de fracasar, tiempo de olvidarse…
Tiempo de ilusionarse.
Todo empezó por azar, como quien no quiere la cosa. Un clic en el ordenador a la ventana con tu nombre y hablé contigo. Esperaba una charla de cinco minutos, como lo son todas las que se hacen con gente no habitual, no cotidiana… Sin embargo fue todo lo contrario, como de dos personas que se conocieran mucho más que de tan sólo una coincidencia en un encuentro meses atrás… Sin duda, una grata sorpresa, una de ésas que a veces te regala el día a día…
Inquietudes, deseos, viajes, proyectos, esbozos de nuestra vida cotidiana… De todo parecía poder hablarse en estas conversaciones. Hubo muchas veces que me preguntaba… ¿Y si hubiera decidido no hacer clic en la ventana que tenía tu nombre?
Pronto empezaron también los piropos y el verme empujado a corresponder un poco, yo, que no tengo ningún arte a la hora de echarlos… Todo me recordaba al preludio de un tiempo maravilloso de años atrás, que como todo, ya acabó.
En breve volveríamos a coincidir, una amiga en común daba un giro radical a su vida y allí estaríamos, en su fiesta de despedida, en una fiesta parecida a la que por primera vez nos vimos… Cómo esperaba ese momento…
El día anterior, en mitad de los preparativos de sorpresas para esta amiga común:
- ¿Sabes? Tengo ganas de verte…
- Tonto… Jejejeje…
Tiempo de fracasar.
Y llegó el día tan esperado, tan deseado. Fue un día duro, un día de estrés, de contratiempos de última hora, de carreras y nervios, de prisas y agobios. Pero al fin llegó el momento de la cena, con todo listo, todo a punto y sin que nuestra amiga en común hubiera llegado aún.
Allí estabas tú, te vi muy guapa, aunque tú los días anteriores insistías en que no lo estabas por culpa de una alergia.
Me dijiste que me veías agobiado, quizá mi nerviosismo te echó atrás, pero nada de lo que soñé e imaginé para ese día que tanto esperaba se produjo. Te imaginé al lado mío en la cena, conociéndote y sabiendo un poco más de ti, invitándote a un chupito y brindando por un encuentro próximo solos y bailando contigo en la fiesta que habría después de la cena.
Pero nada de eso pasó. No hablé casi contigo, no viniste a la fiesta de después, te pregunté si vendrías, yo aún esperaba que se pudiera recuperar el tiempo perdido, que tan sólo fuera un aplazamiento. Ni una foto juntos, aunque yo te lo solicité, a ver si podía por una de aquellas, poder estar un rato contigo, aunque sólo fuera un instante tras hacérnosla… Pero nada… En un momento dado viniste a despedirte, yo seguía agobiado, parecía que las sorpresas preparadas requerían de mí hasta el límite, sin que hubiera nada más y sin que pudiera acabar de relajarme… Por todo, no se puede decir que fuera mi noche…
Dos besos:
- ¿Nos veremos pronto, no?
- Algo haremos…- sonó esperanzador.
Sin embargo, decían que te vieron muy pendiente del móvil durante la cena… Todo parecía indicar que tenías otros planes tras la misma…
Discoteca, bailes, gente conocida, fotos bajo un cansancio atroz… Nada de lo que yo imaginé se produjo.
Camino a casa, ya en mi calle, mientras el reloj de la farmacia marcaba las 5:19, de una noche más bien fría, me iba con la sensación de haber rozado la perfección como amigo y colega, pero de haber fracasado estrepitosamente como conquistador y seductor. Una vez más.
Tiempo de olvidarse.
El día de la cena pareció un punto de inflexión, un punto de no retorno, un punto en el que no esperaba encontrarme.
Las conversaciones perdieron su magia y su frescura, hacer clic en la ventana que ponía tu nombre ya no era lo que hacía tan poco había sido y si quería compartir un rato de charla, era yo quien yo debía acercarme a tu ventana. La ventana que ponía mi nombre ya nunca recibió una visita tuya.
Mis llamadas no recibieron respuesta y mis pretensiones de quedar tampoco, ni tan siquiera una propuesta tuya para otro día. Parecías tan centrada en tus problemas: gripe, mal ambiente en tu trabajo, mal rollo con tus compañeras y lo que más me dolió, por inesperado, por lo que había sentido cuando nos contábamos cosas, tu preocupación por un chico al que no querías perder aunque él no hacía más que ponértelo en bandeja.
En una noche de tos y Viks Vaporub soñé contigo. Lo único que recuerdo de ese sueño era que me decías sonriendo, encantada con la situación:
- ¡Vaya! Parece que te ha salido un duro competidor…
A lo que yo respondía, sabiendo que no era mi mejor momento:
- No me preocupa lo duro que sea el competidor sino las condiciones y circunstancias que pones a uno y a otro…
Yo, que nunca entendí muy bien el refrán Más vale malo conocido que bueno por conocer, no entendía tu actitud, tus esfuerzos por recuperar algo tan deteriorado cuando se presenta una nueva oportunidad. Me di cuenta de que quizá me había ilusionado tontamente, de que había echado muy pronto las campanas al vuelo, aunque ya he dicho que todo me recordaba al preludio de un tiempo que fue maravilloso.
Aunque me duela, aunque quizá pierda una buena oportunidad, quizá lo mejor sea olvidarme de ti. Parece que en estos asuntos, cuanto más te empeñas en hacer una cosa, peor sale…
Mi intención es hacer de esto un tiempo de olvido, pero ¿saldrá bien? ¿Será más bien un tiempo de sufrimiento? ¿Conseguiré mi propósito? El tiempo lo dirá…

Me desperté hecho un manojo de nervios. Me había quedado dormido en el tranvía y me había pasado de parada. Otro día duro con los chavales en el comedor escolar en el que trabajaba, sólo que aquél, el sueño me había vencido. Desconcertado y sudoroso, fui a ponerme en pie y cargado con mi mochila me acerqué hasta la puerta. Paró y otro chico salía conmigo. Me resultó muy familiar. Vestía exactamente la misma ropa que yo, los mismos pantalones vaqueros, la misma mochila, el mismo jersey, llevaba las mismas gafas. Mi desconcierto aumentó y no pude evitar quedarme mirándolo fijamente.
Cuando me disponía a cruzar al otro lado de las vías, noté que se me acercaba y con una sonrisa de superioridad y de condescendencia me decía:
- Pero Juanba, ¿aún te ilusionas con cosas así?


Noviembre de 2008.

sábado, 13 de septiembre de 2008

A ti, que llenas mis veranos…

Era de justicia dedicarte estas líneas, hacerte un pequeño homenaje ya que como afirma el título llenas y das sentido a mis veranos.
No recuerdo qué edad tenía cuándo te conocí, pero sí que recuerdo que entraste en mi vida siendo muy pequeño, en una noche de Reyes, en unas imagino, típicas Navidades de mi infancia con una Nochebuena y Navidad en Valencia, Nochevieja y Año Nuevo en Moixent y ya a Albacete, donde esperaba con ganas la cabalgata de Reyes y esa noche y día mágicos que venían tras su triunfal y alegre desfile.
Recuerdo encenderse la luz y allí estabas tú, en esa sala que teníamos en aquella casa de la que no recuerdo más que vagos detalles, imponente, majestuosa, orgullosa, destacando… Eras de color rojo y al igual que ocurre en el tópico, nada más verte, todo lo demás dejó de existir, me subí a ti y paseé contigo por aquella sala.
Sin embargo, pese a que te conocí en Albacete, profundicé más en ti en Quesa, donde vives habitualmente y donde tanto hace años como ahora, siempre que voy deseo por encima de todo tener una cita y estar contigo a solas.
Al principio tenías cuatro ruedas y la verdad es que el trato contigo era la mar de fácil, todo parecía perfecto encima de ti. Luego mi padre te quito una de las ruedas y pese a mi pensamiento inicial de que muchas cosas iban a cambiar en mi relación contigo, la verdad es que no fue para tanto. El cambio vendría poco después cuando pasaste a ser realmente lo que eras, una bicicleta, sin ruedas de más ni de menos y en ese momento, recuerdo que el trato contigo se hizo difícil de verdad. Ya no eras la de siempre, ya no era tan fácil estar contigo. Muchas veces me hacías caer, muchas veces me sentía inseguro. No me daba cuenta de que aún no estaba a tu altura, de que habías hecho un esfuerzo poniéndote esas dos ruedas de más… No me fue fácil, pero con la ayuda de mi padre y en los carrerones que hay junto a la c/ San Pedro, practiqué y practiqué, sin dejar de pensar que estaba jugando para poder entenderte y poder pasar más buenos ratos junto a ti. Aún no era consciente de la gran rentabilidad que ese esfuerzo, juego y reto me supondría.
Luego llegarían las mañanas y tardes de verano con Oriol, mi primo de Barcelona, que en aquel momento también era un loco de la bici y nos íbamos siempre con vosotras a la piscina, al río, al cementerio, al circui o a investigar caminos cercanos. Con él llegó mi primera gran caída cuando por un pequeño pique rozaron las dos ruedas traseras y salimos disparados los dos, afortunadamente todo quedó en un susto, aunque la caída fue espectacular. En realidad poca cosa nos ha pasado, pedaleando con chanclas, con mi madre de vez en cuando, recibiendo quejas sobre lo alocados que íbamos mi primo y yo a bordo de vosotras. Era el tiempo en que la ciudad de mi primo se presentaba al mundo como capital del deporte, era un tiempo en que el ciclista Miguel Induráin dominaría durante dos años seguidos las carreteras de Italia y cinco también consecutivos las de Francia.
Oriol vendría cada vez menos, pero yo seguía con tu compañía. Poco a poco, el ir a la piscina, al río o al cementerio se me quedaría pequeño, necesitaba nuevas experiencias, ir a los pueblos de al lado, ir hasta los lagos, ir hasta sitios que estuvieran situados a cierta distancia. Así, fuimos a Bicorp con Oriol y Toni, el policía de Quesa y empezó el tiempo en que mi padre hizo de coche escoba detrás de mí hasta Bolbaite, Chella, Navarrés y en aquella vuelta a La Canal que emprendí con 15 años y que por 12 km. no pude acabar ya que se me hizo de noche, bicicleta al maletero y vuelta a casa. Pese a no acabarla yo estaba muy contento.
A los 17 años, en un fin de semana en el colegio ya había empezado y yo cerraba la temporada ciclista, tuve el mayor susto contigo. Por un camino que conocía de sobra, quise cronometrarme y saber lo que tardaba. Pedaleaba como nunca, corría a todo correr y en un acelerón que di en una curva pasó lo que se esperaba y yo no veía, salí por encima del manillar y con toda la parte izquierda de la espalda (desde escápula hasta glúteos) y volviendo a casa vencido, humillado y arrastrando la bicicleta por las calles di por finalizada aquella temporada ciclista.
Llegaron nuevos caminos, nuevas rutas, la compañía efímera de mi tío Jesús. Visitas a la cueva de la Araña, la cuesta insubible, el final del camino al pantano por Quesa, al abrigo del Voro… Todas las que han venido y las que vendrán…
En fin… Este pequeño homenaje para ti, porque me has hecho sentir (por supuesto, marcando las distancias con todos estos monstruos) como Induráin en la contrarreloj de Luxemburgo, en la entrada a Quesa y en el puente de Bicorp; como Carlos Sastre en la subida al Alpe d’Huez por el puerto de los Arroces, el de Sumacàrcer o la cuesta del Molino; como un corredor de 2ª fila en una etapa de transición en el recorrido Moixent-Fontanars; como Ocaña en el col de Menté por el camino de la Fuente del Príncipe…
Momentos y más momentos contigo, que desde hace tiempo guardo como los mejores de cada verano.

miércoles, 19 de marzo de 2008

RESACA ELECTORAL

Cuando bebes un poco más de la cuenta tienes resaca y cuando los componentes de esa bebida que te has metido en el cuerpo son de mala calidad, pues esos síntomas se acentúan. Pues algo así me pasa tras esta campaña electoral, con todos los candidatos acechando por paredes, buzones, tele, radio, internet y siendo tan malos, pues es comprensible que se acabe así…
Las campañas electorales son un poco tabarra, ésa es la verdad, pero cuando llegan, siento una íntima satisfacción de verlos en esas situaciones, yendo de ciudad en ciudad pidiendo, rogando e implorando a veces nuestro voto, yendo a mercados, asociaciones de vecinos, barrios, colegios… sitios que se supone deben gestionar y hacer mejores y más eficaces para una mejor calidad de vida del ciudadano. Pero como todos sabemos, rara vez esto se produce, lo que lleva a una preocupante y habitual desconfianza del ciudadano hacia el político.
Remitiéndome un poco al primer párrafo, no quisiera que fuera una afirmación gratuita de alguien que se siente decepcionado con la política. Nada más comenzar la campaña los medios de comunicación me brindaron una frase y una situación bastante rocambolescas, que demuestran los niveles de tontería que se alcanzan en estas campañas y eso me llevó a plantearme recoger las diferentes situaciones y frases rocambolescas que se fueran produciendo para después hacer una entrada de blog en este espacio. Ya se sabe, la inspiración nunca se sabe cuándo te pillará. Paso a recogerlas y a hacer algún comentario sobre ellas. Las he puesto por estricto orden cronológico y si algún partido recibe más que otro, es porque tampoco lo he dejado todo por seguir esta campaña.
Empezó la campaña electoral y bueno… se iba explicando las expectativas que tenían los candidatos más importantes en sus diferentes circunscripciones. Y hablando de la campaña del PSOE en Cádiz, apareció la figura del ministro Alfredo Pérez Rubalcaba, que según se dijo en esa información, es natural de Cantabria. Bien sabido es que para llenar listas es frecuente esa práctica de poner gente en otras circunscripciones, pero hasta donde llega mi conocimiento, suele ser en provincias limítrofes como el caso de Jordi Sevilla o Bernat Soria (ambos valencianos) encabezando las circunscripciones de Castellón y Alicante, respectivamente o el caso de Federico Trillo (murciano) encabezando la de Alicante, pero lo de Rubalcaba, de una punta a otra de España, ni de coña. Nada más conocer la información la pregunta que me vino a la cabeza fue la siguiente: "Los socialistas de Cádiz, por muy socialistas que sean, ¿se creerán que a Rubalcaba le importa mucho su provincia?"
Llegó el mitin del PSOE en Valencia y nuestra simpática vicepresidenta era la nº 1 por esta provincia. Nos regaló 2 momentazos, a saber:
"El agua fluye gracias al gobierno socialista". A lo que yo pienso, pero vamos a ver, vicepresidenta, ¿el agua no fluirá gracias a la ley de la gravedad que lleva a los ríos ir desde las cumbres hasta el nivel del mar? Y si te refieres a que la inmensa mayoría de ciudadanos abre el grifo en su casa y sale agua, ¿no será gracias a los impuestos que pagaron los españoles para que esa obra pública se llevara a cabo? También me encontré con la aportación de mi amigo Guillermo, que él interpretaba que los altos y bajos cargos socialistas, cada fin de semana iban a las cumbres de las montañas y allí empezaban todos juntos a mear en los cauces de los ríos, a lo que si eso es cierto, disculparme por ser tan desconfiado y darle las gracias al gobierno socialista por hacer que fluya el agua.
En esta situación se produjo una serie de diálogo entre la vicepresidenta y el público, que fue así:
Vicepresi: ¿Alguien puede confundir a Zapatero con Rajoy? ¿Es que se les puede confundir?
Público: NOOOOOOO!!!!!
Vicepresi: AAAAAAAH!!!!
A lo que yo me quedé e imaginé (dialogando con la vicepresi, nada menos, cómo se me va la pinza…):
Juanba: ¿Te crees que somos gilipollas, María Teresa? ¿Crees que somos incapaces de distinguir al Mr. Bean de Popeye, eh? ¿Te crees que no somos capaces?
Vicepresi: NOOOOOO!!!! (aunque seguramente piense que sí, es política…)
Juanba: AAAAAAAAH!!!!
Tras esto, tranquilos los muy socialistas que estén leyendo esto que ya no hay más.
Ya pasado el primer finde de tabarra electoral, volvía a casa para comer y me vi en el muro de las vías en la parte de San Vicente con Giorgeta varias pintadas echas con spray que decían VOTA ESPAÑA 2000. En un panorama lleno de carteles y caras que te sonríen, ver ese medio para pedir el voto quedaba un poco cutre y se me ocurrió que podía pasar por su sede, darles 30 €, que recargaran los cartuchos de tinta en el Refil 24 que hay al lado de la estación y que compraran unos paquetes de folios e hicieran unos carteles en condiciones y no unas pintadas tan cutres. En seguida desestimé la idea, porque con ese dinero quién sabe qué acciones de partido tendrán previstas y con qué herramientas las llevarán a cabo… Mejor no pensarlo…
Y esa noche llegó el tan ansiado y esperado primer cara a cara entre Zapatero y Rajoy. Lo llevaban tan preparado y ensayado, qué poca cosa se pudo sacar para esta también rocambolesca crónica de lo que ha sido la campaña, pero el candidato popular en un momento dado nos regaló esta frase. "Habré sido el peor ministro de la democracia, pero eso será porque habrá sido el mejor presidente desde los Reyes Católicos…" y bueno… realmente no hay tantas diferencias, desgraciadamente el panorama está bastante equiparado, e igual de malos son los dos, así como sus respectivos partidos…
Viendo las noticias o algo parecido, no recuerdo en qué momento, salió Josu Erkoreka, nº 1 del PNV por Vizcaya y nos soltó esta perla victimista tan propia de los nacionalistas "El PSOE y el PP sólo se acuerdan de los vascos por ETA y para ilegalizar partidos políticos". Decirle que nada, que trabaje un poquito más y que busque mejores argumentos porque al igual que pasa eso en el País Vasco (no digo que no), también pasa lo mismo con Andalucía, Canarias, Ceuta o Melilla de las cuales sólo se acuerdan por el tema de la inmigración, de Asturias y Cantabria cuando hay vacas locas, Galicia nunca la he visto ser tan noticia cuando el hundimiento del Prestige o los terribles incendios de verano de 2006, por no hablar de las comunidades de Castilla y León, Castilla-La Mancha o Extremadura, las cuales sólo me entero de su existencia cuando hay asesinatos, mujeres víctimas de malos tratos u otras desgracias, de manera que el País Vasco no es único en ese sentido.
Otro momento fue en el 1º debate de todos los grupos parlamentarios en TVE, donde representando al PP estaba el valenciano Esteban González Pons. Para denunciar el canon digital, que estoy de acuerdo que es un robo y que la gente del cine y los cantantes a peseteros no los gana nadie, el nº 1 por Valencia empezó a contar la historia de su tía Carmen que tenía un piso cercano a la plaza de la Virgen (con la pasta que tendrá no creo que el canon digital suponga un problema, pero bueno…) y que su tía le preguntaba que por qué tenía que pagar ese canon si ella para lo único que quería los cds era para colgarlos y espantar a las palomas. Y yo digo, Esteban, como tú mismo declaraste creo que a 20 minutos, alguno de tus dos hijos o alguno de los tres de tu mujer, tendrá cds con datos o canciones que no utilicen e imagino que no les importará dárselo a la tía Carmen. Así a ella no se le cagan las palomas, tú contento porque la has ayudado y así tus hijos tienen menos trastos por el medio y todos contentos. Fíjate qué fácil.
Una situación llamativa es la del partido ERPV, la oficina en Valencia de ERC. La situación llamativa de este partido era la de que tenían un huevo de publicidad, pero mucha, ¿eh? En autobuses, carteles por las paredes, de todo… yo diría que más incluso que el PSOE. Se anunciaban bajo el pomposo título de "l’evolució imparable". Ya me lo preguntaba antes de las elecciones, pero ya después de ellas, resulta más que obligatorio y esta pregunta es: ¿Hasta cuándo le interesará a ERC seguir teniendo el grifo abierto para ERPV? Resultados: 8293 votos en 2004 en la provincia de Valencia (datos del Ministerio del Interior, no me los invento yo) a 3563 en 2008 (datos de El País y El Mundo).
Una última se produjo en el mitin del PP en Valencia, donde nuestra querida alcaldesa le dijo a Mariano Rajoy. "Mariano, dijiste que ganarías esta carrera en la última curva y yo te digo, ¡pues coge el circuito de Valencia! ¡Que es el mejor!" Más de uno en Génova pensaría a medida que se iba conociendo el escrutinio de las papeletas pensaría aquello de "Trata de arrancarlo, Mariano. ¡Por Dios! ¡Trata de arrancarlo!".
Y hasta aquí las anécdotas y tonterías de la campaña. No porque no hayan habido más, sino porque no he sido salvado por la campaña como el entrañable Follonero.
Se acabó la tabarra, no de 15 días sino de varios meses, aún no he oído a ningún político aclarar qué son los mítines y visitas de los meses de diciembre, enero y febrero. Decir que sus propuestas eran interesantes, pero que bueno, no digo que las hagan, pero sólo con que una vez llegaran a su alto cargo o a su escaño tuvieran la voluntad de hacerlas, intentar aunque sea un poco llevarlas a cabo, muchas cosas cambiarían y para bien.
Y nada más, decir que ha sido muy agradable poder reírme un rato de ellos, ya que durante cuatro